Fecha de vencimiento invisible

Fecha de vencimiento invisible

Hoy en día, cualquier producto comercial tiene una fecha de vencimiento o de “consumir preferentemente antes de”, excepto aquellos casos que por normativa no están obligados.

Cuando realizamos compras, es importante para nuestro bienestar poder conocer si el producto está “en fecha” o si está vencido (siempre y cuando se hayan respetado las variables para su correcto almacenamiento y transporte).

Si bien los productos cumplen con la regulación que obliga a los fabricantes a imprimir la fecha de vencimiento, muchas veces dicha fecha no está impresa de una forma fácilmente distinguible.

¿Cuántas veces hacemos compras en supermercados o negocios, apurados, y no miramos la fecha de vencimiento? ¿Cuántas veces acudimos a una farmacia a comprar un medicamento o algún otro artículo y tampoco le prestamos atención a la fecha de vencimiento? ¿Cómo se nos ocurriría pensar que una farmacia podría vender medicamentos vencidos? ¿Confiamos plenamente en los comercios? ¿O también se nos hace difícil ver la fecha de vencimiento y preferimos obviarla?

Pasa. Nos pasa a todos y muchas veces. ¿Es un cien por ciento culpa de una forma de consumo irresponsable?

No lo creo. Si bien muchas veces cometemos el error de no prestar atención a los envases y etiquetas, también es cierto que en muchos de los casos, es difícil encontrar y leer la fecha de vencimiento.

Ya sea que la fecha está impresa en la parte inferior del envase, en la parte superior de la tapa, en un borde, con tinta de color muy similar al color de fondo, o hecha con microperforaciones, la realidad es que siendo un dato tan importante, se busca incluirlo de forma tal que no “obstaculice” el diseño del packaging comercial.

Cuando uno estudia accesibilidad, es decir, hacer que un producto o servicio pueda ser “accedido” por todos, incluso por aquellas personas con algún tipo de dificultad, una de las reglas básicas es el contraste entre el texto y el fondo. Si el contraste es escaso, entonces personas con problemas en la visión tendrán mucha dificultad en poder distinguir el texto del fondo donde está contenido.

Con este punto solamente, llego a la conclusión de que las fechas de vencimiento no son accesibles. Dejan de lado a personas con dificultades en la visión. Incluso para quienes no tienen dificultades, estar girando el envase varias veces hasta encontrar la fecha de vencimiento es por lo menos molesto.

¿Qué deberían hacer las empresas?

Si las empresas enfocasen sus diseños en la experiencia de usuario, en el concepto de “user-centered design”, entonces sabrían que muchas veces estamos apurados, y sabrían que queremos ver el vencimiento rápido. En este punto aclaro que lo de estar apurado es mucho menos grave que la accesibilidad, pero sin embargo es algo que ocurre y mucho, por eso lo menciono.

Los datos son modas. Hoy está de moda mostrar que un producto tiene 0% azúcar, que tiene menos de X cantidad de sodio. Por más que un producto tenga tantas virtudes, si está vencido, puede hacernos peor a la salud que aquel que tiene más azúcar y más sodio.

Entonces me pregunto: ¿Por qué no incluir la fecha de vencimiento como parte del diseño del packaging? ¿No es mejor mostrar la fecha de vencimiento que intentar esconderla, siendo un dato tan importante? ¿No sería un orgullo para quien produce mostrar “mi producto se vence, pero sos importante para mí y prefiero serte sincero”?

Artículo publicado en Medium

Seguridad en sitios web

Seguridad en sitios web

La seguridad en sitios web es un tema crucial, sobre todo en la forma en la que utilizamos hoy la tecnología.

Cuando utilizamos la web, a través de navegadores o de dispositivos móviles, lo hacemos para buscar información, para pagar productos y servicios, para realizar trámites, para relacionarnos con otras personas, para entretenernos.

Cada vez que utilizamos algún servicio online, intercambiamos constantemente información, ya sea sobre nuestro dispositivo, sobre nuestra ubicación, datos de usuario y contraseña, datos de tarjetas de crédito, obras sociales, datos filiatorios, fotos y videos personales, entre tantos otros datos.

Nuestra información está por todos lados. Incluso cuando buscamos algo, aunque no enviemos datos sobre quién somos, «detectan» que somos nosotros y luego nos envían información sobre lo que buscamos, a modo de publicidad, sin que siquiera lo hayamos solicitado. Hoy en día, vivimos inmersos en un mundo digital, y que nuestra información esté vaya uno a saber por cuántos servidores, es inevitable. Por eso es importante conocer y tomar conciencia sobre la seguridad en sitios web.

Si somos propietarios de un sitio web, tenemos una gran responsabilidad

Cuando somos propietarios de un sitio web, somos responsables de las características y calidad de su contenido, de su correcto funcionamiento, de que para los usuarios sea fácil encontrar lo que buscan y lograr hacer lo que quieren hacer, y por sobre todo, cuidar los datos que nuestros usuarios comparten, implícita y explícitamente.

Recordemos que, aunque en nuestro sitio web no solicitemos datos, como por ejemplo nombre y apellido, email, usuario y contraseña, de todas formas se intercambian datos con los usuarios (por ejemplo a través de cookies, información sobre localización, sobre el dispositivo, etc.).

Tener un sitio web seguro requiere no sólamente tomar ciertas medidas en un momento determinado, sino también realizar un mantenimiento y actualización permanente, y tener planes de contingencia en caso de que algo ocurra.

Además, tener un sitio web seguro nos conviene

Hace un tiempo atrás, tener un sitio seguro era opcional. No se compartía tanta información entre usuario y servidor, no se guardaban preferencias, el usuario en definitiva era más «pasivo» a la hora de utilizar un servicio web.

Hoy en día, son los propios usuarios los que generan la mayor cantidad de contenidos a través del intercambio de información.

En pos de hacer de la web un lugar más seguro, Google, el gran buscador, incluyó en sus algoritmos de búsqueda una mejor posición para aquellos sitios que se adapten bien a dispositivos móviles, y que por sobre todo sean seguros.

Este es un motivo, y a la vez un incentivo más, para ser responsables con el manejo de datos e información en nuestro sitio web.

Google mejora la posición en las búsquedas de aquellos sitios que son seguros.

¿Y si tengo una tienda online?

En una tienda online, la información que se maneja es muy sensible. No sólo administramos usuarios y contraseñas de nuestros compradores, sino que también los datos de sus tarjetas de crédito o información sobre sus cuentas bancarias.

Imaginemos que nuestro sitio no es seguro. Si un hacker logra interceptar la comunicación cuando un usuario está enviando información de sus tarjetas de crédito, entonces este hacker podrá utilizar dicha información en beneficio propio. Esto no sólo perjudicaría al dueño de la tarjeta de crédito, sino que también a nosotros. Primero porque caería la imagen de nuestro negocio, y segundo porque podríamos vernos involucrados en un juicio por perjuicio.

¿Cómo sé si mi sitio web es seguro?

Hay varias medidas de seguridad para los sitios web. La más fácil de identificar y ver, incluso para aquellas personas sin conocimiento técnico, es en la barra del navegador.

Cuando ingresamos a un sitio web, y vemos su URL en nuestro navegador, debe comenzar con https:// como muestra la imagen a continuación:

Una de las tantas medidas de seguridad, es que nuestro sitio web tenga un certificado SSL.

Esta es una de las medidas de seguridad existentes que consiste en instalar un certificado SSL en nuestro sitio web. Este certificado sirve para encriptar la comunicación entre el navegador y el servidor. Si querés saber un poco más sobre certificados de seguridad leé esta entrada de Wikipedia.

Hay muchas otras medidas de seguridad a tener en cuenta. Por ejemplo, si la programación con la que está hecho el sitio web sigue las mejores prácticas de seguridad. Si el servidor tiene las configuraciones adecuadas en cuanto accesos, permisos, seguridad en sus bases de datos por citar sólo algunos. Si no hay malware o códigos incrustados por terceros, si el software está actualizado, etc.

¿Tu sitio web es seguro? Si querés que te ayudemos a tener un sitio web seguro, escribinos.